«¡No puedo con tanto estrés!»… El cierre del año puede resultar abrumador para muchas personas. Los días parecen correr más deprisa que nunca y a menudo tenemos la sensación de que falta tiempo para todo y que no vamos a ser capaces de cumplir los plazos y los objetivos que nos habíamos marcado. Y si a esto le sumamos el cansancio acumulado y el estrés que pueden llegar a generar las compras navideñas, las cenas de empresa y los encuentros con familiares y amigos no es raro sentirse más desbordados, ansiosos o incluso sensibles que nunca. Sin embargo, la clave para acabar diciembre más centrados y tranquilos está en aplicar estrategias prácticas y sencillas que permitan gestionar mejor las tareas pendientes y abordar estos días con serenidad y eficacia.
No se trata de trabajar más, sino mejor poniendo el foco en la salud mental a través de estos consejos:
1. Marca tus prioridades reales
La multitarea genera más estrés y reduce la capacidad de concentración, así que para evitar bloqueos y procrastinación, conviene preguntarse qué tareas deben completarse necesariamente antes de final de año, cuáles pueden esperar unas semanas más y cuáles son las actividades nos hacen perder más el tiempo sin aportar valor.
Puede resultar útil preparar una lista breve y concreta, clasificando cada cosa según la urgencia y la relevancia.
Planificar no solo sirve para organizar el trabajo, sino que también ayuda a aliviar la ansiedad, pues crea una sensación de control.
2. Divide las grandes tareas en pasos pequeños
Descomponer las tareas grandes en pasos más manejables permite al cerebro sentir que está progresando y también puede suponer una ayuda para liberar las tensiones.
Una fórmula práctica en este sentido es la regla 3-3-3 que consiste en:
- Hacer 3 tareas esenciales que necesitas completar cada día.
- Realizar 3 tareas rápidas o administrativas que puedes hacer de manera sencilla.
Vivir 3 momentos de descanso consciente para liberar la mente y reducir la tensión.
Es fundamental organizar bloques de trabajo que sean intocables, aunque no sean muy largos (de entre 30 y 45 minutos) pues el tiempo puede ser muy productivo si uno se concentra en una sola tarea
3. Comunicación abierta, honesta y asertiva
El estrés en estas fechas también se puede generar por las expectativas sobre temas que no se han comunicado bien o que no se han entendido correctamente. Por eso es aconsejable seguir una comunicación asertiva con los compañeros de trabajo y con los jefes de equipo.
Consejos para ser asertivo:
- Pide claridad sobre los plazos y prioridades.
- No dudes en expresar si necesitas un ajuste en tus responsabilidades.
- Haz reuniones cortas y efectivas para alinear expectativas y evitar confusiones.
- Aprende a decir «no». Comunicarlo con respeto y claridad evita frustraciones y permite organizar mejor los tiempos.
4. Haz descansos estratégicos
La fatiga mental puede ser especialmente intensa en la última parte del año. De hecho, para mantener tanto el rendimiento como el bienestar emocional es básico hacer descansos frecuentes que permitan recargar pilas y mantener claridad en la mente.
Cómo plantear las pausas de manera efectiva
- Toma 5 minutos de descanso cada hora para desconectar y realizar estiramientos, un paseo o pausas activas (con movimientos y ejercicios).
- Evita pantallas durante estos descansos, ya que seguir mirando un dispositivo puede aumentar el agotamiento mental.
- Usa técnicas de relajación como la respiración diafragmática para reducir la tensión acumulada.
5. Reflexiona semanalmente para cerrar ciclos
La sensación de tener “pendientes abiertos” puede impedir que desconectes durante el fin de semana o los festivos. Por eso puede ser interesante hacer un ritual de cierre semanal para liberar la mente y reducir el estrés acumulado.
Ritual de cierre de 10 minutos:
- Reflexiona sobre tus logros y lo que has avanzado.
- Escribe lo que tienes pendiente sin presionarte.
- Establece tres prioridades claras para la próxima semana.
- Organiza el espacio físico para tener un entorno más relajante.
Este cierre simbólico permite terminar la semana con una sensación de control y alivio emocional.
6. Pon foco en el autocuidado
Cuidar el cuerpo y la mente es esencial para reducir el malestar en cualquier situación laboral. A lo largo del año, puedes haber descuidado algunos aspectos de tu bienestar, pero nunca es tarde para retomarlos.
Acciones importantes:
- Establece rutinas de sueño saludables.
- Realiza actividad física diaria (de al menos 20 minutos) eligiendo el tipo de movimiento o ejercicio que resulte más gratificante.
- Practica técnicas de mindfulness o meditación para reducir la sobrecarga emocional.
Limita el consumo de información negativa o de alto impacto emocional.
7. Celebra tus logros
El cierre de año también debe ser una oportunidad para reconocer todo lo que uno ha conseguido. Celebrar los avances es esencial para reducir el estrés y fomentar una mentalidad positiva.
Cómo hacerlo:
- Haz una lista de tus logros, grandes y pequeños.
- Comparte tus éxitos con tu equipo, pídeles feedback positivo y celebra los resultados colectivos.
- Agradece los aprendizajes del año, incluso aquellos momentos difíciles.
El reconocimiento, tanto personal como del equipo, fortalece la autoestima y prepara emocionalmente para un nuevo ciclo.
Aunque la última parte del año puede ser desafiante, no tiene por qué enfrentarse con una sobrecarga emocional, ya que con estas estrategias sencillas es posible reducir el malestar y el agobio.
Recuerda que tu bienestar es la base de tu rendimiento, y cuando uno se cuida, no solo beneficia su salud, sino también al equipo y a la empresa.
Recuerda que…
- La planificación anticipada reduce hasta un 40% la ansiedad por las tareas pendientes.
- Priorizar en lugar de hacer multitarea es fundamental para disminuir el estrés.
- Comunicación clara y límites saludables ayudan a evitar la sobrecarga en el trabajo y en la vida personal.
- Descansar estratégicamente aumenta la eficiencia, especialmente en noviembre y diciembre.
- Los descansos estratégicos aumentan la eficiencia y reducen la fatiga emocional.
- El bienestar emocional es la base para un rendimiento sostenible y equilibrado.
Con planificación consciente, límites saludables y un enfoque compasivo hacia ti mismo, es posible vivir este mes con más calma y menos tensión. Recuerda: tu bienestar emocional no es negociable. Cuidarte también es parte del trabajo.
¿Te animas a probar estas técnicas para cerrar el año sin estrés?
